Posted by : Vaig a Peu viernes, 12 de octubre de 2012


El Parque Natural de la Sierra de Cebollera se encuentra en pleno corazón de Los Cameros, región montañosa situada a 50 km de Logroño que es frontera natural con la provincia de Soria. En una extensión de 23.640 ha coexisten uno de los mayores exponentes de relieve glaciar del Sistema Ibérico con cumbres que superan los 2.000 metros, y la mejor masa forestal de toda La Rioja. Sus variados ecosistemas albergan formas de vida diferentes. La alta montaña acoge una flora y fauna especialmente adaptada a condiciones ambientales  adversas como el frío, el hielo y los fuertes vientos. Los Bosques por su parte, presentan una biodiversidad irrepetible en todo el territorio riojano: las grandes extensiones de coníferas se mezclan con un mosaico de frondosas dominado por hayedos y rebollares. Estas masas forestales acogen bajo su protección una fauna diversa, especialmente importante en el caso de las aves, pero también relevante en cuanto a especies cinegéticas, anfibios y reptiles. Por su condición de “isla húmeda” dentro de un entorno mediterráneo y seco, Cebollera cuenta también con especies emblemáticas como la nutria y el visón europeo. Con la declaración de Parque Natural el 20 de marzo de 1995, la administración ambiental riojana sentó las bases para garantizar la conservación de los valores naturales y culturales de la zona, logrando un equilibrio entre el medio natural y las actividades humanas.
COMO LLEGAR: Desde El Rasillo de Cameros a Villoslada de Cameros, por la LR-253 durante 7,5 km., continuar por la N-111 durante 4,5 km., girar a la derecha por la LR-333 durante 4 km. hasta Villoslada, continuar hasta el Centro de Interpretación del Parque para recabar información o solicitar permisos para transitar con vehículo por alguna de las pistas del Parque. Continuar por la pista asfaltada de la derecha durante 5 km. hasta el Achichuelo. Aparcar cerca del refugio.
ITINERARIO: EL ACHICHUELO / PISTA A HOYOS DE IREGUA / ARROYO DE PUENTE RA / PUENTE RA / CASCADAS / REGRESAR HASTA EL DESVIO A LOMOS DE ORIO / MAJADA DE LAS DESECADAS / ERMITA LOMOS DE ORIO / FUENTE DE LA ROMANIZOSA / PISTA DEL SILLAR / BARRANCO DE LAS RAMERAS / PUENTE DE LAS RAMERAS / RÍO IREGUA / ACHICHUELO.
COMPONENTES: VICENTE, SUSI, ANTONIO Y MARIBEL.













LA RUTA: Hemos descansado de maravilla. Anoche dejamos preparadas las mochilas y tras un buen desayuno con frutas, galletas que traíamos y un excelente café con leche que la dueña de la casa rural nos ha preparado, cargamos el coche. Hacemos fotos exteriores de la casa y el jardín.


El día está húmedo, con posibilidades de lluvia. Salimos en dirección a Villoslada de Cameros que está a 16 km. y es el pueblo más grande dentro del Parque Natural. Llegamos al Centro de Interpretación, hacemos un poco de cola puesto que hay gente solicitando permisos para que sus vehículos puedan transitar por algunas de las pistas, está todo muy controlado. Son muy amables y nos dan mucha información para nuestra ruta de hoy Compramos un pequeño estuche con varias recorridos por el Parque. Antes de iniciar la caminata nos acercamos el frontón donde hay una feria de ganado de la comarca de Cameros. En pequeños rediles están expuestos los sementales y una tableta con el pedigrí de cada uno de ellos. Para estos profanos, es realmente curioso.



Chispea un poco. Tenemos que ir a la derecha, por una pista asfaltada durante unos 5 km. hasta El Achichuelo. Ya hay algunos coches aparcados, pero nosotros preferimos hacerlo arriba en el Refugio. Junto a unos troncos aserrados preparamos el equipo y calzamos las botas. Por supuesto ha dejado de llover.





La pista asfaltada nos conduce por la margen izquierda del río Iregua. Es delicioso comenzar a caminar entre el bosque de pino silvestre y hayas después de caer unas gotas. Cerca de ambos lados del río hay bancos y mesas de piedra bajo las hayas.


Todos los senderos balizados dentro del Parque están marcados por dos franjas de pintura, una de color calabaza y la otra verde. Aunque hay postes con paletas informativas hay que tener el mapa a mano para evitar confusiones, puesto que algunos se entrecruzan. Nosotros vamos hacer dos rutas juntas, uniendo la número 3 que es circular y pasa por los Lomos de Orio y la número 4, también circular y nos conduce a las cascadas del río Iregua.





Pronto estamos en el bosque y la pista nos sigue elevando sobre el cauce del río. El color otoñal de las hayas en contraste con los verdes del musgo comienza a cautivarnos. Hay ganado vacuno pastando cerca de la pista.






Por la derecha dejamos atrás la pista que sube a Hoyos de Iregua y el asfalto desaparece, estamos en las campas con asadores y mesas de La Blanca. En la loma de la derecha, un enorme cortafuegos ha segado una gran franja de masa de pino silvestre a modo de peinado rapero.







Seguimos el suave y prolongado ascenso por la pista admirando el majestuoso paisaje acompañados por sonido del agua del río  que se desliza pausadamente. La vegetación se hace más densa en las orillas del río. Llegamos al Puente Ra.







La pista hace una curva a la izquierda para cruzar el Puente Ra y cambiamos de margen, ahora caminaremos por la margen derecha. Hay balizado un sendero que sube a Lomos de Orio y que desechamos. A partir de ahora entramos en el recorrido del sendero número 4.







Por este tramo de pista las hayas son mucho más grandes y el suelo se tiñe del ocre oscuro, casi marrón de sus hojas. El pequeño valle se cierra y hay más humedad, el musgo acampa por sus anchas. A mí, este efecto visual me produce alegría y regocijo.






Encontramos algunas setas que no nos atrevemos a recolectar, un arbusto repleto de endrinas con las que podríamos macerar un barril de pacharán, y recodos encantadores con la poca luz que el tapado día deja filtrar.






Arribamos a otro puente donde se une al río el arroyo Puente Ra, hay un poste informativo que nos indica que las cascadas están a 1,1 km. y otro sendero  nace a la izquierda que llega a los Lomos de Orio. El tramo a las cascadas es de ida y vuelta, al regreso tomaremos este nuevo sendero a los Lomos de Orio.














El camino se inclina un poco más y seguimos subiendo para luego volver a llanear. Ya tenemos a la vista el cartel de las Cascadas del Puente Ra. En esta zona las aguas son de gran pureza y en ellas vive la nutria, un mamífero de hábitos nocturnos y crepusculares muy difícil de observar.





Son una sucesión de pequeñas cascadas, solo una supera los siete u ocho metros de altura, pero de una belleza increíble en este entorno natural. Con mucho cuidado, puesto que las rocas están mojadas y con musgo, bajamos a contemplarlas de cerca y hacer fotos.






El entorno es espectacular con grandes ejemplares de hayas y una paleta de colores increíble. Poco a poco volvemos sobre nuestros pasos contemplando nuevos detalles hasta llegar al inicio del nuevo sendero.





Este empinado pero agradable sendero nos eleva por una redondeada loma y pronto el paisaje comienza a cambiar, gradualmente las hayas comienzan a escasear y aparecen los altos y espigados pinos silvestres de rojizos troncos, algún pequeño roble y diverso matorral.





La senda se estabiliza paulatinamente y cada vez predominan más los estirados pinos. El suelo es de color marrón rojizo por la pinocha que sueltan y sembrado de pequeñas piñas. Alguna peana informativa nos describe el entorno.






Llegamos a una especie de explanada con vegetación muy dispersa a excepción de un ancho pino donde están situadas las Majadas de las Desecadas. Las majadas eran pequeños chozos de piedra construidos para resguardo de los pastores y un redil de piedras para la guarda de las ovejas. Eran muy abundantes en la Sierra de Cebollera. Las desecadas, se refiere al lugar, una especie de torrentera o pedrera, quizás por ello hay menos vegetación.




Continuamos de frente a la izquierda, sin camino aparente pero guiados por las marcas de color calabaza y verde. Vuelve a variar la vegetación, es maravillosa la diversidad. Cambian los pinos, ahora son achaparrados y de un verde oscuro intenso, los acebos  hacen acto de presencia con sus rojos frutos.




Enlazamos de nuevo con otra pista de tierra. Vuelven los espigados pinos silvestres y se mantienen los acebos. Están reforestando el cuidado pinar, han talado numerosos ejemplares dejando más espacio en ellos. Los troncos han sido apilados para su traslado.





Desde la altura de esta pista contemplamos el bonito paisaje con infinidad de tonalidades del verde, todas las lomas están masificadas por el pinar. Las nubes bajas le dan un aire misterioso al paisaje. Nos vamos acercando a la ermita.



El actual edificio, a 1.430 m. de altitud, es de estilo barroco, del siglo XVIII, aunque encierra en su interior una talla románica del siglo XIII. Esta es muy similar a la Virgen de Valvanera y comparte el mito de su aparición en el hueco de un roble. Cuenta la leyenda que la imagen apareció en ese lugar y los vecinos de Villoslada tomaron la decisión de edificarle un marco adecuado, una ermita cerca al roble de su aparición. Cuando estuvo finalizada, la talla de la Virgen fue trasladada a la misma pero decidió regresar pocos días después al roble donde apareció. Los vecinos se maravillaron del suceso y decidieron realizar una peana con la madera del roble para que la Virgen pudiera ser depositada en la ermita. Dos romerías anuales se celebran en torno a la Virgen de Lomos de Orio. La más importante la Caridad Grande que se celebra en julio y la Caridad Chica en el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. El nombre de Lomos de Orio, tiene su procedencia, en la denominación Lumbus Aureos. Esta hace referencia a las cumbres nevadas de la Sierra de Cebollera, que cuando reciben el reflejo del sol parecen dorados.



Después de visitar la ermita y admirar la bella talla, comemos en una mesa bajo las arcadas del edificio que también alberga la casa del santero. Hay una familia de Villoslada que actualmente residen en Madrid y que el padre hizo la mili en Rabasa, nos invitan a degustar el delicioso chorizo riojano y nos indican donde poder comprarlo en el pueblo. Por supuesto nosotros los invitamos a dátiles de la palmera de Antonio. Después de repostar fresca agua en la Fuente Chilena reanudamos la marcha.



A partir de ahora volvemos al trazado del recorrido nº 3 Lomos de Orio. Para ello, comenzamos por detrás de la ermita, elevándonos por la empinada loma entre viejos robles y vegetación distinta a la que traíamos. Mirando hacia atrás vemos la masa de pinar que cubre las lomas cercanas a la ermita.



Culminada la loma, la magia del paisaje hace un nuevo cambio, vuelven los espigados pinos y la senda se almohadilla con la pinocha roja, entramos en una zona que está reforestando actualmente. La senda se ensancha para el paso de las máquinas que la deterioran y con la lluvia caída se hace más difícil su tránsito. Pese a ello, no está exenta de belleza.





Nos sentimos aliviados cuando en un nuevo cruce que hay un desvío hacia Pajares, vemos la máquina varada a un lado del camino. Nosotros continuamos para Villoslada. Y otra vez la magia del paisaje hace que vuelvan las hayas con su colorido pastel.





Alcanzamos la Fuente de la Romanizosa marcada con un pomposo cartel y solo vemos una pileta de piedras seca. Sin embargo, a partir de ahora una canalización de agua nos acompañará en el descenso. Continuamos por la pista del Sillar donde los pinos se mezclan con las hayas.




Más adelante en la orilla derecha del camino vemos pinos que han sido marcados numéricamente con pintura blanca. Buscando un ángulo visual casi todos parecen tener el número dos, pero llegan del uno al treinta y tantos. Posiblemente sean los próximos en ser derribados.




Encontramos una pila de troncos cortados al más puro estilo leñador, con hacha. Y de nuevo las hayas, ejemplares más grandes. Vemos en el tronco de un haya caída como la vida surge de nuevo, un grupo de hongos se alimenta de los restos de árbol abatido. No entiendo de micología pero tienen cara de ser muy sabrosos. No nos atrevemos a recolectarlos.






Comienza el descenso por el Barranco de las Rameras en suave desnivel al principio para inclinarse un poco más llegando al final. Al fondo del barranco vemos una finca ganadera y algo más lejos el pueblo de Villoslada.





En las cercanías de las instalaciones ganaderas termina el descenso y cruzamos el río Iregua por el Puente de las Rameras, que nos sitúa en su margen derecha y en dirección al Achichuelo por una bonita senda entre robles jóvenes y hayas.





Por la encantadora senda entre la ladera de la loma y el río vamos cerrando el círculo a esta maravillosa ruta. Sorprendo a dos becerros que vienen por la senda, al ver que no me detengo dan la vuelta y encabezan la marcha. Viéndolas  caminar, sin mirar sus pezuñas, me imagino a dos leonas por la sabana africana.





El sendero se abre un poco más y volvemos a tener el otoñal paisaje de esta mañana junto al río. Apreciamos otra clase de hongos distintos y antes de cruzar el puente que nos deja en el final e inicio de nuestra ruta posamos junto a un pequeño nicho de madera con la imagen de la Virgen de los Lomos de Orio.




Descalzamos botas y nos aseamos un poco. Camino de Villoslada a la izquierda, un cartel nos invita a parar: yacimiento de huellas de dinosaurio. En una negruzca piedra y con el contorno remarcado con pintura blanca podemos distinguir varias de ellas. La mente viaja al jurásico.



Llegamos a Villoslada por su puente medieval. Es curiosa, la visión del pueblo antes de llegar, parece que está compuesto de grandes casonas separadas y diseminadas por la loma sin calles ni control alguno. Luego comprobamos, callejeando, que empinadas calzadas lo unen todo. Las pilas de leña en la calle es un bien comunal. Tomamos café en un restaurante.


De regreso a El Rasillo de Cameros  pasamos a ver la presa del Pantano González Lacasa. Desde lo alto vemos el desolador paisaje. En los márgenes se distinguen claramente las marcas que el descenso del agua ha ido dejando hasta dejar su capacidad a mínimos asombrosos en estas tierras. Me parece jocoso ver las instalaciones de un Club Náutico, ahora cerradas, y que nadie pueda disfrutarlas debido a la sequía.












Buena ducha y mejor cena en el restaurante, recordando el hechicero paisaje de nuestra ruta de hoy.

RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA EN RUTA: FUENTE CHILENA, en la ermita Lomos de Orios.
DISTANCIA: 16,160 KM.
TIEMPO: 04:51 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 1.480 M. Majada de las Desecadas
ALTURA MÍNIMA: 1.170 M. El Achichuelo
DESNIVEL POSITIVO: 360 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 378 M.
DIFICULTAD: MEDIA.

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